Conexiones entre la salud y el perdón

Por Carmen Guerrero Escobar el junio 26, 2014 en Artículos de prensa
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A pesar de que en el contexto de esta sociedad de tradición judeocristiana, el concepto de “perdón” no me termina de convencer del todo, porque su utilización parece que implica encasillar a las personas en los roles de hombre-pecador y de Dios- juez, el siguiente artículo leído en la prensa me parece interesante; estoy convencida de que la paz interior, y con todo lo que nos rodea, propicia disfrutar de una buena salud:
Cada vez hay más evidencias científicas de que el conflicto no solo decae el ánimo sino que conduce a problemas de salud física. Aunque el perdón forma parte de todas las religiones y hay quien lo practica con una facilidad admirable queda mucho margen de actuación para el común de los mortales.
Los estudios han descubierto que el acto de perdonar puede mejorar la salud al bajar el riesgo de ataque cardiaco, mejorar los niveles de colesterol y el sueño y reducir el dolor, la presión sanguínea y los niveles de ansiedad, depresión y estrés, señalan desde el sitio web de las Instituciones Médicas Johns Hopkins (www.hopkinsmedicine.org) en Estados Unidos.
Además, la investigación apunta a un aumento de estas conexiones entre salud y perdón a medida que se cumplen años, señalan desde la web estadounidense. “Existe una enorme carga física derivada de sentirse herido y disgustado”, señala la doctora Karen Swartz, directora de la Consulta Clínica de los Estados de Ánimo en Adultos del Hospital Johns Hopkins en Baltimore.
La ira crónica nos sitúa en un modo de ‘lucha o huída’, que da lugar a numerosos cambios en la tasa cardiaca, la presión sanguínea y la respuesta inmune, apuntan desde la institución médica. Estos cambios aumentan el riesgo de depresión, enfermedad cardiaca y diabetes, entre otros trastornos, y sin embargo el perdón calma los niveles de estrés y conduce a una mejora de la salud, añaden
El perdón no se refiere sólo a las palabras. “Es un proceso activo en el que se toma una decisión consciente de dejar ir los sentimientos negativos lo merezca la persona o no”, explica Swartz. Al liberar la ira, el resentimiento y la hostilidad, empiezas a sentir empatía, compasión y algunas veces incluso afecto por la persona que fue injusta contigo.
Las investigaciones han descubierto que algunas personas son de forma natural más propensas al perdón. Por ello, tienden a sentirse más satisfechas con sus vidas y a tener menos depresión, ansiedad, estrés, ira y hostilidad. Las personas que se perpetúan en el enfado, sin embargo, son más proclives a experimentar depresión severa y trastorno de estrés postraumático, así como otros trastornos de salud.
Por eso, desde la página web de la institución médica norteamericana se presentan algunos pasos imprescindibles para ayudarnos a desarrollar una actitud más proclive al perdón y beneficiarnos de una mejor salud física y emocional.
* Reflexionar y recordar 
El perdón es una opción, señala Swartz. “Estás eligiendo ofrecer compasión y empatía a la persona que ha sido injusta contigo”. Es saludable reflexionar sobre los episodios que nos duelen y cómo reaccionamos, nos sentimos y cómo la ira y el dolor nos han afectado desde entonces.
* Empatizar con la otra persona 
Por ejemplo, si tu pareja ha crecido en una familia con problemas de alcoholismo, que se enfurezca cuando tomas demasiadas copas de vino podría ser comprensible, señala Swartz.
* Perdonar en profundidad 
Simplemente perdonar a alguien porque piensas que no tienes otra alternativa o porque piensas que tu religión lo requiere podría ser suficiente para conseguir algo de alivio. Pero un estudio descubrió que las personas cuyo perdón procede en parte de la comprensión de que nadie es perfecto eran capaces de retomar una relación normal con la otra persona incluso si esa persona nunca se disculpara. Aquellos que sólo perdonaban como una forma de salvar la relación terminaban con una peor relación personal.
* Dejar a un lado las expectativas
Una disculpa puede no cambiar tu relación con la otra persona o conseguir una disculpa por su parte. Si no esperas ni lo uno ni lo otro, no te sentirás mal.
* Decidirse a perdonar 
Una vez que tomas la decisión, séllala con una acción. Si no sientes que puedes hablar con la persona que fue injusta contigo, escribe algo sobre tu perdón en un diario o incluso cuéntaselo a alguien en quien confíes.
* El perdón hacia uno mismo 
El acto de perdonar incluye el perdón hacia nosotros mismos. Por ejemplo, si tu pareja recurrió al engaño reconoce que la situación no es un reflejo de tu valía, señala Swartz.
* Emplea un ritual de reconciliación
Algunas veces un ritual puede ayudarnos a acercarnos a alguien o algo que nos ha herido. El paso de la ira al perdón puede ser más sencillo a través de un ritual. Por ejemplo, escribir una carta a la persona expresando tu dolor y tu ira y después quemarla. Tras ello, escribir otra carta sobre tu perdón y explicando tus razones para hacerlo. Puedes enviar o no la segunda carta, pero de cualquier forma, este acto representa un importante paso hacia el perdón.

 

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